#MUSEOSPRO: La clave está en la #Formación continua

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Fuente: Wikimedia Commons

La oferta formativa relacionada con el campo de los museos ha evolucionado drásticamente en los últimos años. La mayor parte de profesionales que trabajan en estas organizaciones siguen siendo Licenciados en materias relacionadas con la Geografía y la Historia, principalmente Historiadores del Arte. Sin embargo, es cierto que se van incorporando (poco a poco) recién titulados en disciplinas como la museología, la gestión cultural o la curaduría.

Como ya comentamos la semana pasada en el debate y diversos posts, el #Perfil de los profesionales de museos incluye en la actualidad conocimientos cada vez más variados e interdisciplinares. El problema es que estas nuevas funciones (relacionadas con las nuevas tecnologías, el marketing o las ciencias de la información) no están 100% integradas en los programas educativos de las titulaciones relacionadas con el mundo de los museos. Ni en las tradicionales ni en las más novedosas. El marketing cultural, por ejemplo, se ve por encima y sin profundizar en aspectos relevantes para el trabajo diario a realizar en el museo. Lo mismo ocurre con las tareas de gestión más administrativas. De las nuevas tecnologías ya ni hablamos.

Por tanto, los profesionales tienen recursos limitados para afrontar las exigencias de sus puestos de trabajo. En multitud de ocasiones no tienen el primer contacto con la materia en cuestión hasta el momento de inicio de actividad. Se ven forzados a aprender sobre la marcha, muchas veces, sin el apoyo necesario por parte de la institución. De hecho, según el Estudio sobre Profesionales de Museos (2012), que ya compartió @jl_hoyas, son los propios empleados quienes señalan la gestión cultural, el marketing y la comunicación y, por último, la gestión de colecciones como las tres necesidades formativas básicas con las que se encuentran a la hora de trabajar.

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En el caso del marketing y la comunicación, que me pilla más de cerca, he de decir que, desafortunadamente, todavía son muchos los museos que cubren estas necesidades con becarios. Estos estudiantes llegan a la entidad, se les encarga a hacer un trabajo para el que no han sido convenientemente formados y han de responsabilizarse de unas serie de acciones sin tener un proceso de aprendizaje o de mentoría real. Además, cubrir estos cargos de manera intermitente, en base a los periodos de prácticas pactados con las universidades, dificulta la continuidad y la planificación de estrategias reales y efectivas.

Cuando decidí poner en marcha Culturatorium, analizando todo este panorama en el sector, me convencí de que la clave para el correcto desempeño de tareas está en la formación continua. Me parece fundamental que la institución, sea pública o privada, ponga a disposición de sus trabajadores los conocimientos y herramientas suficientes para abordar sus responsabilidades de manera adecuada. Creo que es necesario diseñar programas de capacitación interna que comiencen con la llegada del trabajador y continúen durante toda su estancia en el museo. Los perfiles de profesionales están en continua evolución y así ha de ser también con la formación que se les proporciona desde su centro de trabajo.

En mi opinión, es de vital importancia para la optimización de recursos invertir en el aprendizaje personalizado, adaptado a las necesidades de cada museo y de sus trabajadores. Pero ¿cuántos son los que han implantado un plan de formación continua o de desarrollo de carrera profesional? Tal vez este sea un punto de partida interesante sobre el que comenzar a construir.

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